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Las gentes se protegen de la soldadesca, de los desbandados, de los delincuentes, rodeando con modestos muros de piedra apenas desbastada, las faldas del monte, a lo largo del Valle del Río Marecchia.
Con
aquellos muros surge incluso el deseo de continuar haciendo las cosas por
Maiolo, Talamello….. cada cima para sí, con sus colores propios. De aquellos muros casi inmediatamente, se apropian los señores. No es el caso del Titano. Aquí, la fortificación, la Guaita, no ha sido nunca de un señor. Aquí se alterna en le mando de la comunidad; con el escrúpulo y la regularidad de una misión religiosa, asumido delante de toda la población, en el altar del Santo.
Sobre el monte Titano, la comunidad va creciendo. El oratorio pronto se convierte en la Pieve ; la iglesia principal de la parroquia; centro de reunión de las pequeñas comunidades del campo, que cuentan a penas con una capilla y alguna casa de piedra. Desde la Guaita, les llega a todos la seguridad, desde la Pieve el conforto de la religión. Y de forma conjunta, las antiguas convicciones, heredadas de Marino.
Aquellas
convicciones, en un par de siglos, cimientan toda la parroquia en
En un acto
notarial del 1243, comparecen junto al obispo, los representantes de la
comunidad: Filipo da Sterperto y Oddone di Scarito; Consules –entonces- hoy
Capitanes Regentes. La comunidad se ha dado a sí misma unas reglas; los estatutos; una organización, el municipio. Pero está bajo los vínculos feudales del obispo de San Leo. |
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Consules 1243 |
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